top of page
Buscar

La danza del aliento del Amado y yo. Un recuerdo

Actualizado: hace 8 horas

Como el peonía, el aliento no se abre de una sola vez. Se despliega capa a capa,cuando encuentra el tiempo y la seguridad para hacerlo. Esta es una invitación a no forzar la apertura, sino a respirar y permitir que lo sagrado se revelea su propio ritmo.
Como el peonía, el aliento no se abre de una sola vez. Se despliega capa a capa,cuando encuentra el tiempo y la seguridad para hacerlo. Esta es una invitación a no forzar la apertura, sino a respirar y permitir que lo sagrado se revelea su propio ritmo.


Nuestro aliento, cuando se hace consciente, se vuelve un recuerdo vivo.

Quiero acompañarte a caminar hacia dentro, respirando juntas y juntos, para recordar por qué vivir con un sentido presente de lo Sagrado pertenece al centro de nuestra sanación personal.


Me gustaría que exploráramos la belleza de nuestro aliento, no como un concepto, sino como un umbral: como puertas interiores que se abren y susurran:


«Vengo de un lugar sagrado.»


Cada respiración que tomamos lleva la huella de un Aliento original, una memoria viva de nuestro origen y de nuestra conexión ininterrumpida con la Fuente de la vida. Tradiciones espirituales y filosóficas nos ha recordado, de muchas formas, que el ser humano fue animado por un soplo sagrado: una chispa de espíritu, conciencia o amor que sigue viva en cada uno de nosotros.


Llames a esa Fuente Dios, Espíritu, Tao, la Vida, el Amado o simplemente Amor, esta invitación es para ti.


Estos Alientos han ido creciendo en mí a lo largo de los años, nutridos por enseñanzas recibidas de maestros y compañeras/os de camino, y por el profundo honor de acompañar a muchas almas en mi trabajo terapéutico, escuchando historias de amor y pérdida, trauma y fe, duda y sanación lenta, paciente y real.


En una antigua historia espiritual se cuenta que, al aproximarse a lo sagrado, se nos invita a quitarnos las sandalias y a entrar con respeto, desnudez y presencia. De la misma manera, al caminar juntas y juntos aquí, tú y yo somos invitadas/os a entrar descalzas/os, con el corazón tierno y el alma receptiva.


No estamos caminando sobre terreno neutral.


Estamos entrando en el paisaje interior del corazón.


Querida viajera, querido viajero de los territorios del corazón, te invito a caminar conmigo con suavidad y a respirar conmigo con adab, esa cualidad de presencia respetuosa y delicada, ante la abundancia sagrada que habita en lo más íntimo de nuestro ser. Mi propio camino ha sido profundamente inspirado por la tradición sufí, donde cada paso puede convertirse en recuerdo y cada gesto en misericordia.


Aliento tras aliento, paso a paso, que podamos recordar juntas y juntos aquello que nos llamó a la existencia.


Lo que sigue en esta serie no será una lista de razones, ni un conjunto de instrucciones, ni mucho menos un “cómo hacerlo” para una transformación rápida.


Es una ESPIRAL:


un despliegue vivo del aliento, enraizado en la experiencia de la Unidad, guiado por cualidades universales de lo Sagrado, como la compasión, la verdad, la presencia, y modelado por los ritmos del alma a través del anhelo, la pérdida, la contracción y el retorno.


Cada Aliento será una invitación a girar hacia dentro y hacia fuera, como una rosa que se abre lentamente, y como una terapia que no se trata solo de “arreglar”, sino de presencia devocional: una forma de escucha profunda que recuerda tanto quiénes somos como aquello que amamos.


La espiral no es lineal.

No exige rapidez.

Invita a la presencia.


Y así, te invito a comenzar, no con respuestas, sino con un solo aliento vivo.



Una práctica suave para este Aliento


Ahora mismo, estés donde estés:


Haz una pausa por un momento.


Deja que los hombros se suavicen,que la mandíbula se relaje,que el vientre deje de sostenerse.


Inhala lentamente por la nariz contando hasta 4.Sostén suavemente 2.Exhala contando hasta 6.


Al exhalar, di en silencio en tu corazón:


«Estoy respirando con el Amado.»

(o con la Vida, o con el Amor… la palabra que sea verdadera para ti).


Repite esto durante tres respiraciones y observa, sin esfuerzo:

¿qué cambia, aunque sea apenas, en tu interior?


Aquí es donde comenzamos.

Contigo, la Vida, y un solo aliento compartido.

 
 
 

Comentarios


bottom of page